¿En qué están los candidatos presidenciales y sus coaliciones a un año de la primera vuelta?
Accidentes y desastres naturales desnudaron a Chile
¿En qué están los candidatos presidenciales y sus coaliciones a un año de la primera vuelta?
Por Luis Casanova R.
Piñera enfrenta el sube y baja de las encuestas, Enríquez-Ominami lucha contra el anonimato, Arrate se desenvuelve en silencio y Frei se transformó en el "duro" del Senado. Alianza sobrevive. Concertación sigue a la baja.
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Hace sólo 12 meses, Chile vivía aires convulsionados gracias a la campaña electoral que tenía cara a cara al candidato presidencial de la Alianza, Sebastián Piñera, al postulante de la Concertación, Eduardo Frei, al entonces díscolo Marco Enríquez-Ominami, y al creador del socialismo-allendista, Jorge Arrate.
Ese 13 de diciembre en la noche, Piñera casi se probaba la banda tricolor luego del 44,06% de los votos que totalizó en las urnas; Frei miraba con resignación los 15 puntos de ventaja que le sacó el inversionista de derecha (sacó el 29,60%), pero reía tranquilo tras superar por 9 unidades al crecido Marco, quien llegó al 20% luego de su arrollador fenómeno de marketing y de rechazo a la coalición multicolor. Arrate trepaba al 6,21% y era la revelación política del año.
¿Qué pasó 35 días después? El accionista de Colo-Colo pero hincha de la UC vencía en la segunda vuelta al senador DC (51,61% versus 48,39%) y se transformaba en el primer Mandatario de derecha elegido democráticamente luego de Jorge Alessandri Rodríguez (1958). También fue el primero después de 20 años del término de la dictadura del general Augusto Pinochet.
Y hoy, justo cuando los nuevos aires aliancistas cumplen nueve meses en el gobierno, es hora de revisar en qué están los cuatro personajes que tuvieron en vilo a todo el sistema político, como también a sus respectivos pactos electorales. A ver qué nos encontramos.
Con el people meter en la mano
A Sebastián Piñera le tocó lidiar con uno de los terremotos y maremotos más grandes de todos los tiempos, suceso del 27 de febrero que marcó los últimos días de Michelle Bachelet y de la Concertación en el mando. El cataclismo, aparte de demostrar la fragilidad de los sistemas de emergencia del Estado, marcó a sangre el estilo presidencial personalista del nuevo gobernante.
Mientras los partidos que lo llevaron a La Moneda (RN-UDI) querían lo suyo en la conformación de los equipos, el inversionista hizo de los anuncios su mejor arma para enfrentar la reconstrucción. En el discurso del 21 de mayo apostó a la eliminación del 7% que los jubilados pagan en salud y al establecimiento de reformas políticas, como el voto de los chilenos en el extranjero y el sufragio voluntario.
En eso estaba cuando Bachelet le ganó el "quién vive" al ganarse un lugar de privilegio en la Selección Chilena que asistió el Mundial de Sudáfrica. De hecho, viajó con la delegación e hizo de buenas migas con el entrenador Marcelo Bielsa. Como premio de consuelo, tuvo que ver los partidos de "la roja" en las localidades de la VII Región más dañadas por el sismo.
Con un barómetro de popularidad que apenas superaba el 50% de aprobación a su gestión y con el Bicentenario golpeando a la puerta, Piñera se encontró con el accidente de los 33 mineros en el yacimiento San José, oportunidad que aprovechó para transformar las faenas de rescate en una tarea del país, para lo cual destinó todos los fondos que fuesen necesarios.
Así surgió la figura de Laurence Golborne, ministro de Minería, y un valioso 63% en la encuesta Adimark. Se hablaba del "capital político" del gobierno y del mejor momento de la derecha. Pero llegó la elección del fútbol chileno y los rumores sobre su posible intervención en la derrota de Harold Mayne-Nicholls y la renuncia de Marcelo Bielsa. De un plumazo, su imagen positiva decayó y el puntaje en las distintas áreas del Ejecutivo bajó para sorpresa del oficialismo.
Habrá que ver si luego del dramático incendio que terminó con la vida de 81 reclusos de la cárcel de San Miguel, Piñera se vuelva a reinventar. Por un lado, anunció la construcción de "prisiones modulares" para enfrentar la crisis, pero por el otro, en la Ley de Presupuesto 2011 que envió al Congreso, aparece la rebaja de la inversión carcelaria en un 40%, es decir, se bajó de 50 mil millones a 34 mil millones de pesos.
Garrote y zanahoria
Claramente, el 2010 no ha sido el año para ninguno de los tres sobrevivientes de la pasada carrera presidencial.
Eduardo Frei se transformó en el "duro de los duros" en el Senado. Se opuso al impuesto específico del cobre que lanzó al comienzo el gobierno y en el reciente conflicto que aún persiste entre La Moneda y los trabajadores del sector público (reajuste), planteó cerrar las negociaciones en el Congreso hasta que se revisen los cerca de siete mil "despidos políticos" que se han oficializado desde marzo hasta la fecha.
Por su parte, Marco Enríquez-Ominami sigue a full con la legalización del Partido Progresista, aunque de su equipo de campaña sólo va quedando su padre, el ex senador Carlos Ominami, y su esposa Karen Doggenweiler. Pensando en las próximas elecciones municipales, el ex diputado plantea acuerdos programáticos con la Concertación, pero sus diferencias -hasta ahora irreconciliables- con sectores de la DC y el PS complican las tratativas. Su gran problema es que a ojos de la percepción ciudadana, léase las encuestas, su presencia casi no existe.
En silencio, Jorge Arrate dedica su tiempo a participar en charlas y conferencias. Si bien nadie descarta su retorno a las lides presidenciales el 2013, en su sector apuestan a que por lo menos su espíritu genere un líder que retome lo dejado hace un año. Como varios en la izquierda, el ex ministro y ex embajador decretó la muerte de la Concertación.
Bolsas de gatos
Si fuera por las cifras, la Concertación apenas ha experimentado un alza de 2 puntos desde el segundo lugar logrado el 2009. Del 29% que sumó Frei hoy, según consigna Adimark, ostenta el 31% (obtuvo el 32% en octubre). Lo peor de todo es que acumula un 54% de rechazo.
En lo político, los roces internos tampoco ayudan. Todo por el intento de ampliar el bloque hacia el PRI, PRO, MAS y PC que emprendieron algunos sectores del PPD (Carolina Tohá, su presidenta, primero y Guido Girardi, senador y vicepresidente después) sin avisarle a la DC, principal partido de la coalición. Claramente, el germen "díscolo" aún pena en el arcoiris.
Por el contrario, la Alianza sobrevive con el empate del 43% de apoyo y desaprobación y tiene sus debates sobre ampliarse hacia el centro (la DC), en el marco de la "nueva derecha", el rol de los partidos en el funcionamiento del gobierno, el excesivo personalismo del Jefe de Estado, algunos proyectos de ley, como las uniones civiles hétero y homosexuales y las reformas al sistema binominal, y el futuro reemplazante de Sebastián Piñera el 2014.
En tal sentido, todas las miradas convergen hacia los ministros mejor evaluados, Laurence Golborne (Minería), Joaquín Lavín (Educación) y Rodrigo Hinzpeter (Interior). Por ahora reina la paz, quién sabe mañana
